ÁRBOLES GENEALÓGICOS

Buscando imágenes para la presentación del próximo taller he encontrado esta belleza de imagen con un árbol de amor y al ir a la página donde está la imagen… he descubierto un nuevo espacio (serSalud2)  y una entrada muy interesante a propósito de los árboles genealógicos que comparto con mucho gusto. 

En mi experiencia personal he vivido que cuando empiezas a trabajar con el árbol… se mueve todo de forma “increíble” por lo que hay que tener mucho cuidadín con la intención que llevamos al trabajar con nuestro árbol: no les aconsejo hacerlo por curiosidad, los efectos no les van a gustar nada. Si se ponen a ello que sea por Amor, con la intención de liberar los programas que se repiten y que me hacen daño. El resultado es que todo el árbol se beneficiará de esa liberación pero… no voy a buscarla porque si no se esconde. 

Ojalá les sirva para ampliar la consciencia. 

Gracias

Árboles Genéticos

(De los Arbóreos)
Desde nuestra perspectiva os vemos como individuos, pero también vemos el Árbol Genético del cual formáis parte. Vemos al Árbol como una red de luz y colores característicos, red que está en perpetuo movimiento y renovación, como todo lo viviente.
Y luego, vemos la interacción y mezcla de los diferentes Arboles Genéticos formando un vasto, variadísimo y palpitante tejido o tapiz, el tejido de la humanidad al completo.

Es una visión bella, compleja y muy interesante. Cuando uno es capaz de ver esto, o de sentirlo realmente no sólo con los ojos sino con todo su cuerpo y con su corazón, entonces, ya no le cabe más duda: la humanidad ES un cuerpo, es un tejido vivo donde todo está interconectado.

Entonces, se alcanza la comprensión de que es TAN importante prestar atención al individuo (como célula de un cuerpo, o ramita de un árbol-bosque) como a las redes que lo interconectan con el resto. La salud del individuo dependerá del cuidado de su propia parcelita personal (su celulita, por así decirlo), pero también de sus relaciones/conexiones con el resto. Es tan importante aplicar medicina a la persona como a las relaciones que mantiene con los demás.

Pero, ¡atención! Muchos interpretan esto erróneamente. Deducen que para curar a alguien es preciso curar a la gente más próxima con la cual ésta se relaciona. Esto es muy idealista y bien intencionado, pero está algo desenfocado. ¡No es realista casi nunca pretender cambiar a los parientes y amigos de un enfermo!

Es más: no sólo a menudo no es realista sino que, aunque es evidente que estas personas afectan al “enfermo”, y que estaría bien mejorar esto, en realidad el problema no está en las otras personas sino en la MANERA que tiene el llamado “enfermo” o persona-con-problemas de relacionarse, y en el estado de sus CONEXIONES energéticas, de su red personal de interconexión-intercambio con el resto.

Así que tratándose de seres adultos (no entraremos en el caso de niños, que se sale de este mensaje), lo que uno debe hacer no es pretender ir cambiando a los demás para que “le dejen vivir”, sino ver por qué se relaciona él con esa gente, o cómo se relaciona, y en qué cosas parece “chirriar” su red de conexiones.
Las conexiones son la clave. Las redes que os conectan a unos con otros son reales, no metáforas o maneras de hablar. Es posible incidir en ellas y manipularlas con diversos fines (por ponernos extremistas, tanto para sanar y alegrarse mutuamente, como para hacer daño o romper incluso la unidad existente en un grupo de amistades).

Así que no os confundáis y prestad atención a “cómo” os relacionáis, en lugar de obsesionaros en ir cambiando a vuestras parejas, amigos, familia, etc. Comprender eso, arrojar consciencia sobre ello, subsanar los errores y restañar las heridas os ayudará y os dará un conocimiento profundo de las relaciones, conocimiento que os servirá PARA SIEMPRE.

En cambio, el deseo de cambiar a los demás…os fijará en obsesiones, entraréis en una era de control mental o emocional sobre el resto, y, en el caso de tener “éxito” en alguno de vuestros intentos de “cambiar” a alguien, ¡entraréis en aguas más pringosas aun! Esas aguas se llaman: preocupación por mantener el estado controlado y conquistado; engreimiento o sentimiento de ser alguien “superior” psicológica o espiritualmente, etc.
¿Qué logra todo esto? Fijaros más y más, dejaros como pegados o clavados en ciertas percepciones y pretensiones acerca de la realidad. Por más que parezca lo contrario, el haber dominado y “forzado” a otro a cambiar, o intentarlo constantemente, os hace más esclavos que otra cosa, incapaces de fluir ni de volar.
Esto no significa que si alguien cambia a raíz de relacionarse con vosotros, o viceversa, sea algo malo. Hay cambios y cambios…Significa tan sólo: ¡atended a vuestro interior y a aquello de lo cual sois responsables, y cuidado con ir por ahí pretendiendo convertir al personal!
Una cosa es desear compartir, ayudar, relacionarse…responder a las preguntas, interactuar, generar luz y comprensión a través de actos compartidos, diálogos, etc. Otra cosa es tener la intención permanente de hacer esto y aquello para conseguir que el otro cambie, para demostrarleesto o aquello, o para sencillamente, tenerlo sujeto, tenerlo “controlado”.

Bueno, pero volvamos a la celulita conectada con el resto, a la ramita del árbol-del-bosque.
Entendiendo que formáis parte de un tejido vivo y de un cuerpo colectivo, y llevando esta comprensión hasta sus últimas consecuencias, se capta que en realidad la tal “celulita personal” no es, ni puede ser nunca, algo permanentemente fijo o estático, sino en constante cambio y renovación debido a la relación/intercambio con el resto. Esto ¡en el caso de que ese alguien esté vivo de verdad, claro! (Pues también existen los no-vivos pero no-muertos, pero ese es un tema aparte, del que hablaremos en otra ocasión).

Es muy importante darse cuenta de que la celulita jamás podrá estar viva y saludable mientras vive una fijación, o pretende que NADA, en ella, cambie…Ha de entender que la permanencia de su forma, su estabilidad, es siempre RELATIVA, es decir, sujeta a fluctuaciones.

Un ejemplo: siempre tenéis oxígeno en vuestro interior, pero es un oxígeno diferente cada vez porque inhaláis y exhaláis constantemente. Entonces, con las celulitas es igual, y con la “persona” es igual. La vida depende de la relativa estabilidad que va unida al cambio constante. Algo permanece…pero ese algo, al mismo tiempo, debe estar en movimiento, en renovación constante. En todo ser vivo hay cosas que permanecen solo durante un tiempo, y luego no están más. Otras están siempre.

¿Qué es que en vosotros mismos? ¿Qué es lo eterno y qué lo cambiante? ¿Y eso eterno, cómo cambia, cómo respira? Llegar a experimentar en vosotros mismos esto, a comprenderlo internamente, lo cambia todo… ¡y al mismo tiempo os hace más “vosotros” que nunca! Es una paradoja sagrada, ésta.

Bueno, yendo más a lo cotidiano, el asunto del cambio necesario para estar vivo también tiene muchísimas implicaciones. Desde este concepto se abren ramas y ramas de asuntos a observar y comprender en uno mismo, si acaso está buscando Vivir con mayúsculas.

 

 

 

Volviendo a los Arboles Genéticos, decíamos que desde donde nosotros os vemos, percibimos o sentimos, no sois individuos aislados, sino que formáis parte de diferentes redes o tejidos comunitarios que, a su vez, forman un todo mayor al entrelazarse con las otras redes.
De estas redes comunitarias, tal vez las primeras y más importantes con las que os vais a topar son las de vuestros Arboles Genéticos.

Bien. Primer punto: Todos sois hijos de vuestro/s Árbol/es Genético/s.
No podéis no ser-lo. Salisteis de ahí.

Ahora, observad esto: vuestro ser actual, vuestra persona, está sometida a cambios y fluctuaciones (por ser celulita viva). En vuestra vida y contexto personal y en vuestras conexiones también hay cambios. Vivís cambios internos y externos, y podéis ir hacia diferentes futuros y posibilidades/experiencias.
Ahora bien: NO CAMBIA vuestro origen.

En el anterior mensaje os hablamos de cosas que cambian, ahora os hablamos de cosas que no lo hacen. Vuestro Árbol Genético siempre será el que es. No podéis pretender ser hijos de otro, o borrar parte de sus ramas porque no os gustan, o cambiar el pasado para que no sea traumático y no os afecte con disgustos.

No, no podéis cambiar el pasado…sin incurrir en paradojas como se ven en las películas de ciencia ficción, paradojas que tal vez os borrarían también a vosotros de la existencia, o os harían diferentes a lo que sois, y, por lo tanto, no os permitiría (ese cambio hecho en el pasado) volver al “mismo” ahora, con lo cual… ¿de qué estamos hablando? 😛

Existe, eso sí, la posibilidad de ir al pasado en la consciencia, de manejar la energía del pasado y de sanar en vosotros mismos las heridas o traumas antiguos, borrando en vuestra persona las cicatrices que heredasteis, por así decirlo. Esto es una especie de “viaje al pasado” que muchos viviréis más o menos conscientemente en estos tiempos.

Ya lo dijimos un día, que el concepto de karma y “vidas pasadas” habrá de revisarse. No todos los recuerdos que os afloren en sueños, meditaciones, regresiones, o estados visionarios varios proceden de “vuestra” persona. (Por así decirlo…aunque habría que discutir el concepto de “persona”. Hum). ¡¡Muchos “recuerdos”, muchos, proceden de vuestro Árbol!! Y son tan importantes como los otros, hay que sanarlos como a todo, porque no sólo VENÍS de ahí, sino que eso os sigue afectando porque, mientras seáis seres humanos, seguiréis unidos aunque sea sólo en la energía (por que hayáis perdido la conexión con familiares o no los veáis más) al Árbol Genético que os dio la oportunidad de nacer.
(Sí, seguiréis siendo parte de vuestro Árbol incluso aunque hayáis muerto, pues entonces pasaréis a ser ancestros de los futuros retoños del árbol…o, caso de extinguirse éste, pasaréis a formar parte igualmente de la Red de Energía Ancestral del Árbol, de la cual hablaremos en otra ocasión…)

Así que el retroceso al “pasado” (por así decirlo…) es útil para sanaros, lo mismo que esas terapias que se hacen ahora en las que las personas se permiten escenificar los traumas ancestrales para disolverlos a través de catarsis internas personales y colectivas. ¡Una terapia muy adecuada para estos tiempos, en los que camináis de vuelta hacia la consciencia colectiva!

Pero, eso sí, la sanación que se produzca de un modo u otro, aunque afecta al árbol, NO cambia o sana a todos los retoños del árbol. Si un árbol vive la curación de una de sus ramitas, en general todo él como colectivo estará mejor. Pero la curación de la ramita no supone que, por arte de magia, ¡ale!, se curen todas las otras ramas de golpe. No, las cosas no funcionan así, ¿eh?

El trabajo de uno afecta al todo, pero no cambia a los demás individuos así, con varita mágica, como si por repercusión fueran a transformarse en un abrir y cerrar de ojos.
Existe la resonancia, la creación de tendencias, el dibujo de patrones de sanaciónla apertura de caminos…y eso son ayudas, vías abiertas para la medicina y la comprensión. ¡Y ya es muchísimo! Pero más allá de ahí…es cosa de cada uno.

Aquí enlazamos este mensaje con el anterior, uniendo esto con la advertencia de ¡cuidado con querer ir cambiando a los demás para estar bien uno mismo!
¿Qué? ¿Estabais pensando en meteros en terapias o talleres x para sanar vuestro Árbol Genético y ASÍ lograr que vuestros familiares más intratables se vuelvan mansos corderitos? ¿Pretendíais borrar o cambiar cierta perversa y sucia historia familiar y convertirla en el cuento de Sonrisas y Lágrimas-seamos todos maravillosos?

No os engañéis a vosotros mismos. ¿Qué estáis buscando? ¿Afrontar vuestros daños y sombras para sanaros y sacar vuestros tesoros internos a la luz…o arreglar a golpe de martillo y escarpia al personal que os rodea?
¿Queréis cambiar vosotros…o aún os lo estáis pensando, y disfrazando de buena intención y preocupación por el resto la eterna huida de vuestro lote interior y de vuestra responsabilidad personal?

Porque si queréis lo primero, no os molestéis en meteros en arreglos del Árbol Genético, pues será casi contraproducente. El Árbol Genético, pensadlo bien: se remonta hasta…hasta…hasta…
¿Lo veis?
Se pierde en el horizonte del Tiempo, podéis seguirlo y llegar hasta el primer ser vivo del planeta, hasta la primera bacteria, hasta…

Vale, está bien. Si no queréis marearos de momento con TANTA perspectiva de golpe, miradlo sólo, si queréis, como un Árbol Genético que empieza en el primer ser humano (je, si es que sois capaces de definir exactamente en qué momento esa diferencia se produjo…y si es que no tenéis ascos a admitir que al final todos venís de la misma familia).

Bueno. Sea como sea, si os remontáis al “primero”, estaréis de acuerdo con nosotros en que vuestro Árbol Genético es infinitamente MAS GRANDE que vosotros, pequeñas personitas, último brote de ese árbol. Por eso su fuerza, sus tendencias innatas o adquiridas, sus problemas y sus marañas internas os asfixiarán u obsesionarán siempre que estéis desenfocados queriendo “arreglarlo”. Es decir, siempre que estéis mirando hacia afuera y queriendo controlar lo incontrolable (daría risa tal intento si no fuera por el sufrimiento que eso os trae) en lugar de mirar hacia adentro…y buscar la manera de FLUIR en la corriente VIVA de vuestro Árbol.

Rubén.

Espero que os sirvan, a mi me han servido.

Fuente: http://sersaludblog.blogspot.com.es/2013/09/arboles-geneticos-de-los-arboreos-desde.html

 

Gracias Rubén.

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