LOS ESPEJOS. LA PROYECCIÓN PSICOLÓGICA

El concepto de “espejo”, cuando nos referimos a lo que vemos ahí fuera que refleja lo que tenemos aquí dentro, me fascina desde hace tiempo porque me dí cuenta de cómo funcionaba y los ejemplos que en mi vida, yo personalmente, podía poner… Y eso, darme cuenta, no es que anule los problemas, las proyecciones, los nudos de relaciones… sin embargo los hace entendibles, asimilables y transformables. Eso, claro, después del tiempo correspondiente en que no te enteras de ná y culpas al trenero de lo que te pasa. 

Explico lo del trenero porque era un chiste que me hacía mucha gracia y que por “casualidad” explica muy bien lo del espejo: 

Se monta un señor en un tren de los de antes y cuando el tren ya ha salido pasa el revisor para picar el billete:

– oiga, este tren va a Sevilla y usted tiene un billete para Gijón

– ¡ah, eso a mí …. dígaselo al trenero!!!

Pues eso, mientras no te das cuenta de que lo que te encuentras en la vida es el reflejo, fiel, de nuestra frecuencia vibratoria que se traduce en vivencias, sentires, personas… escarbas como las gallinas para afuera… “yo no he sido, yo no he sido” “no es mi culpa, yo no he hecho nada, es ella que me odia…”. 

Podemos hacer lo que queramos porque nadie nos pone una pistola para tener que “mirarnos para adentro”. Sin embargo, de la simple dirección de nuestra mirada (para afuera o para adentro) surgen consecuencias como el sufrimiento, la queja, el lamento  o la renovación, la evolución, la transformación. 

La elección siempre está de nuestro lado, en nuestra mano. 

Por otra parte, personalmente agradezco de corazón a todos los espejitos mágicos que en algún momento han reflejado mi “belleza” escondida. Sin ellos, el aprendizaje sería mucho más largooooooo. 

E infinitas gracias a ustedes por la oportunidad. Un placer

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LA PROYECCIÓN PSICOLÓGICA

LOS ESPEJOS

 

Lo que vemos en los demás nos dice mucho de nosotros mismos.

El exterior actúa como un espejo para nuestra mente, en él vemos reflejadas diferentes cualidades o aspectos de nuestro propio ser. Cuando observamos algo que no nos gusta de alguien, sentimos desagrado y rechazo, sin duda esto indica que de alguna manera ese aspecto que nos desagrada existe en nuestro interior. Es nuestro inconsciente, ayudado por la proyección psicológica, lo que nos hace pensar que el defecto sólo existe “ahí fuera”, en esa otra persona.

La proyección psicológica es un mecanismo de defensa mental mediante el cual una persona atribuye a otros: sentimientos, pensamientos o impulsos propios que niega o le resultan inaceptables para sí misma. Este mecanismo se pone en marcha en situaciones de conflicto emocional o cuando nos sentimos amenazados interna o externamente.

Cuando nuestra mente entiende que existe una amenaza para la propia salud y estabilidad mental, ésta realiza un lanzamiento hacia el exterior de todas esas cualidades, atribuyéndoselas a un objeto o sujeto externo a nosotros mismos. De esta manera, nuestra mente logra aparentemente (aunque no en realidad, ya que más bien se trata de un autoengaño) poner estos contenidos amenazantes afuera. Estas proyecciones son válidas tanto para características negativas (odio, rencor, envidia…) como para positivas (admiración, idealización, cariño…) El mundo interno tiende a teñir el mundo externo con sus propias características. Este tipo de mecanismo psicológico tiene un papel especialmente interesante en el amor, cuando solemos atribuir a la persona amada determinadas características que sólo existen en nuestra personalidad.

A modo de ejemplo, se puede decir que cuando piensas en otra persona, te caiga bien o te caiga mal, experimentas una sensación interior sólo por el hecho de pensar en esa persona. Esto significa que estás experimentando un sentimiento incluso en su ausencia. Lo que importa en cualquier relación es lo que sucede en tu mente, pues es ahí donde existen las relaciones. Recuerda que una relación es algo que no existe físicamente. Se trata de algo creado por las mentes. Las relaciones no existen, sino que existen las personas que se relacionan. Por todo esto, resulta muy poco útil trabajar sobre las relaciones en sí, y mucho más efectivo centrarse en la manera que uno tiene de relacionarse.

A menudo pensamos que “conocemos” a otras personas cuando en verdad lo que estamos haciendo es proyectar sobre ellas nuestra propia realidad. Incluso cuando estamos en presencia de dichas personas, la proyección nos parece más veraz, cuando simplemente lo que está pasando es que superponemos nuestra visión proyectada de la persona sobre su imagen física captada por nuestros sentidos.

Lo importante es DARSE CUENTA de que aquello que proyectamos en los demás es verdaderamente algo que habla (más de lo que queremos admitir) sobre nosotros mismos. Observar dice más sobre el observador que sobre lo que se observa. Darnos cuenta de esto, ponerle consciencia a este mecanismo mental nos permite recuperar el control sobre lo que está sucediendo para poder hacernos cargo y trabajar aquellos aspectos de nosotros de los que no deseamos hacernos responsables, aspectos que no admitimos como propios y que están jugando en nuestra contra.

Gran parte del trabajo que se realiza en el desarrollo personal consiste en librarse de estas proyecciones estableciendo una frontera definida entre la descripción que hacemos de lo que sucede y lo que sucede realmente.

Y es que casi constantemente INTERPRETAMOS todo lo que está teniendo lugar y lo tomamos por cierto, creyéndolo y creando nuestra propia interpretación de las cosas y viviendo de acuerdo a ella, distorsionando de esta manera los hechos e involucrando a otras personas en nuestro ensueño, creando un conflicto que en realidad sólo existe en nuestro interior. La meditación ayuda a trazar esta frontera y, de hecho, uno de sus objetivos es aprender a ver las cosas como realmente son.

“Todo lo que te molesta de otros seres es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo” (Buda).

“No vemos a los demás como son, sino como somos nosotros” (Immanuel Kant).

“Muy a menudo, lo que encontramos difícil en los demás es precisamente aquello que no hemos resuelto dentro de nosotros mismos. Si lo hubiéramos resuelto inicialmente, nunca se hubiese convertido en un problema crónico” (Robert Dilts).

Fuente: https://www.facebook.com/akasha.sanacionintegral/posts/1544779919088310:0

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