¿CÓMO SE CONVIERTEN LOS PENSAMIENTOS EN ENFERMEDAD O SALUD? y charla de Emilio Fiel – Miyo –

Durante este verano con la obra y albañiles he podido comprobar, confirmar, atestiguar todo esto que a continuación comparto: esa ruta que va del pensamiento a una manifestación física de enfermedad (claro, a la inversa también y con mucha más gracia). Como me echaba a dormir y de repente llegaba un pensamiento que abría la espita del miedo y como ese miedo iba llenando todo el ser… sentía correr el miedo o la emoción correspondiente. 

Y he vivido muy claramente que cuando el cuerpo está en alerta, en stress… deja de hacer muchas funciones amables, creativas…. solo puede hacerse cargo de la situación que le demanda la alerta. 

Así que, viajeros, mucha atención a ese pensamiento que casi no le ves llegar y ya ha inundado todo el cuerpo de la emoción correspondiente. Las grandes y sabias culturas antiguas hablaban de el acecho. Estar al acecho…. 

Ayer escuchaba a Emilio Fiel – Miyo – y aclaraba que hay varias formas de hacer ese camino de regreso a casa: uno de ellos es el del acechador. Y me alegró porque yo me siento así: al acecho. Les comparto también el enlace de esa charla de Emilio Fiel que a mí personalmente me encanta y siempre me aclara el alma: 

Gracias y mucha atención al pensar… de ahí deriva el resto. 

 

¿COMO LOS PENSAMIENTOS SE CONVIERTEN EN ENFERMEDADES?

 A menudo leemos en libros de autoayuda o autoconocimiento, que los pensamientos de carga negativa o destructiva, afectan a la salud y pueden crear enfermedades. Que cuidar nuestros pensamientos puede tener una incidencia directa en nuestra salud, como poco.

Este tipo de aseveraciones, así tan resumidas (porque la industria editorial de hoy en día parece premiar los libros comerciales y resumidos, frente a los detallados y más técnicos) son una realidad. El problema es que no se explica el proceso por el cual el pensamiento de las personas se convierte directamente en parte de su salud, creando enfermedades y patologías o produciendo todo lo contrario: Mejoría y curaciones.

En el post de hoy vamos a hacer lo que muchos de esos documentales y libros no hacen: Explicar cómo funciona y de qué manera opera el proceso bioquímico completo por el cual nuestros pensamientos afectan directamente a nuestra salud tanto para bien como para mal.

Porque creemos que todo lo que se explica es fácilmente comprensible, mientras que lo que no se explica pasa a formar parte de la creencia. O se cree o no… pero no se comprende.

Veamos, pues, de qué manera un simple pensamiento (cada pensamiento que tenemos) afecta, física y materialmente, a nuestro organismo. El proceso es tan enriquecedor como interesante, de manera que merece la pena conocerlo a fondo porque, así, nos estaremos conociendo a nosotros mismos. Estaremos conociendo cómo opera nuestra Máquina Perfecta: La Mente, y su extensión:

El cuerpo.

EL PROCESO QUE SIGUE UN PENSAMIENTO PARA CONVERTIRSE EN ENFERMEDAD (O TODO LO CONTRARIO):

El pensamiento es la actividad de nuestro cerebro. Los pensamientos, las emociones, cómo nos sentimos, nuestra personalidad, la forma en que respondemos a nuestra vida… Todo ello forma lo que conocemos como “Mente” o actividad mental. Pero ahora nos interesa analizar el pensamiento como el flujo de actividad eléctrica que se desarrolla en nuestro cerebro, concretamente, la actividad comunicativa entre las neuronas.

Esas conexiones eléctricas interneuronales son las que dan lugar a lo que conocemos como pensamientos (ya sean imágenes, sonidos, recuerdos y memorias, inspiraciones, ideas, etc…).

Una vez el cerebro ha creado y perseverado en una serie de pensamientos de un determinado tipo (alegres, destructivos, de crítica, humorísticos, inspirativos…) nuestro hipotálamo (el gran laboratorio químico de nuestro organismo) se pone en marcha. ¿Forma de proceder? Tan simple de describir como compleja es en su funcionamiento: El hipotálamo se pone a crear hormonas (péptidos) directamente vinculados a los pensamientos que nuestro cerebro está teniendo. Es decir, que nuestro hipotálamo creará combinaciones químicas de la misma tipología que los pensamientos que nuestro cerebro está produciendo.

 

De este modo, aparecen las “emociones”. Nuestro hipotálamo, al segregar e inundar el torrente sanguíneo con esas hormonas vinculadas a nuestros pensamientos, hace que nuestro cuerpo cree sensaciones. Por eso nos sentimos bien o mal, alegres o abatidos, calmados o nerviosos, como respuesta a nuestros pensamientos. Se trata, sencillamente, de que nuestro centro bioquímico (el hipotálamo) está creando productos químicos como el más perfecto laboratorio imaginable, para “dar forma de sensaciones” a los pensamientos que está produciendo nuestro cerebro.

Nuestro hipotálamo puede crear péptidos que nos hagan actuar deprisa ante situaciones de estrés; O puede segregar hormonas placenteras para adormecernos o para “premiarnos”. En definitiva, puede crear una sustancia química natural para cada proceso mental que esté en ese momento en marcha.

EL PROBLEMA:

El problema es que, por desconocimiento de estos procesos, la gente no es consciente de la importancia que tiene “pensar correctamente”. No se trata aquí de defender un tipo de pensamiento religioso o moral, ni nada por el estilo. Cuando decimos “pensamiento correcto” queremos decir, ni más ni menos, que el que sea adecuado y beneficioso para cada uno de nosotros. Ni más ni menos.

Como la mayoría de las personas desconoce la maquinaria bioquímica que se pone en marca cada vez que nuestro cerebro produce pensamientos de un tipo o de otro, la gente simplemente no puede controlar cómo se siente, o lo que es mucho más importante, no puede controlar el hecho de que muchas de esas sustancias químicas vinculadas a pensamientos destructivos, están literalmente, envenenando su cuerpo a diario y de ahí surgen enfermedades.

Pero vayamos por partes, ya que hemos dicho que íbamos a explicar el proceso completo y de forma clara:

Si, por ejemplo, permitimos que las tensiones de cada día nos mantengan en un estado de estrés, o de alerta y desconfianza (actividades que realizará nuestro cerebro a través de los pensamientos que crea y que no se controlan), nuestro hipotálamo responderá segregando sustancias químicas que colocarán nuestro organismo en modo “ataque/huida” que es la respuesta interna ante el peligro y, por ello, frente a una situación de vida o muerte.

Esa actividad del hipotálamo que es tan importante y decisiva en momentos puntuales de verdadero peligro, se vuelve autodestructiva cuando se experimenta muy continuada y regularmente. El estrés, la ansiedad, la prisa, la urgencia, la preocupación… hace que nuestro cerebro cree situaciones inexistentes y, como respuesta química a ello, nuestro hipotálamo segrega las hormonas correspondientes a un ataque o a una situación de peligro inminente para nuestra vida… Y así, durante horas al día, y durante días y días al año. Eso, simplemente, destroza nuestro cuerpo por intoxicación bioquímica, dado que ningún organismo puede vivir permanentemente en estado de shock, de peligro o de estrés/miedo continuado.

Esto es lo que da lugar a infartos, anginas de pecho, úlceras gastrointestinales, hipertensión arterial, diabetes y un largo etcétera de patologías que pueden llegar a ser mortales. Y todo comienza… En nuestros pensamientos descontrolados que han dado la orden equivocada a nuestro hipotálamo para que produzca sustancias que, segregadas de manera continuada en nuestro torrente sanguíneo, envenenan nuestro cuerpo.

MÁS PATOLOGÍAS CON ORÍGEN EN LA GESTIÓN DEL PENSAMIENTO (EXPLICADAS):

Otro cúmulo de patologías y enfermedades que nuestro cuerpo padece sin que fuera necesario y que están directamente vinculadas a la forma en que pensamos son las infecciones víricas y bacteriológicas.

El procedimiento es similar al anterior, pero no idéntico: Bajo situaciones constantes de estrés, miedo, ansiedad y preocupación, como hemos explicado, nuestra actividad hormonal pone en marcha procesos de defensa/respuesta. Es decir, tensiona músculos, prepara el cuerpo para la potencial huída, redirige la circulación sanguínea, paraliza procesos internos no vitales, para atender una supuesta amenaza que no existe… pero que estamos imaginando.

¿Qué logra todo esto?… Pues ni más ni menos, que nuestro sistema inmunitario se desgaste, se colapse y no pueda repeler ataques que, en situaciones normales, está combatiendo y rechazando a diario (cuando funciona bien, claro está).

Así pillamos una gripe, sufrimos alergias, tardamos más en cicatrizar o en repeler infecciones, etc.. etc…

Y todo comienza por la actividad mental.

Debemos tener en cuenta, ahora que sabemos cómo opera la bioquímica de nuestro cerebro, que nuestros pensamientos son las “instrucciones” que le dará nuestro cerebro a nuestro hipotálamo para que éste cree las hormonas que correspondan a ese estado mental. Si no cuidamos nuestros pensamientos y procesos mentales, la bioquímica de nuestro organismo sencillamente seguirá un patrón equivocado y nos inundará de toxinas que no juegan a nuestro favor, sino que nos debilitan, primero emocionalmente y después orgánicamente.

Nuestros órganos dejan de funcionar adecuadamente para hacerlo en modo “alerta”, si vivimos bajo situaciones de estrés sostenido, prisa, preocupación y ansiedad. Con ello la circulación sanguínea falla, la tensión se dispara, la actividad nerviosa salta por los aires y aparecen las enfermedades en órganos como el corazón, los riñones, el páncreas y un largo etcétera de variables.

Del mismo modo, esas instrucciones incorrectas que no hemos sabido parar y revertir en nuestros pensamientos afectan a nuestro sistema emocional: Agotamiento, pena, rabia, frustración, depresión, bipolarismo… y un largo etcétera de variables de orden nervioso y emocional. Tan peligrosas o más que las orgánicas.

EL CONOCIMIENTO ES LA SOLUCIÓN

Ahora que sabemos cómo se origina el proceso (pensamiento – hipotálamo – hormonas – envenenamiento del cuerpo – destrucción del sistema inmunitario) podemos también invertir el proceso.

Pensamientos de confianza, amor, seguridad, tranquilidad, calma, paz, alegría… Inician una secuencia totalmente diferente a la que da lugar a enfermedades. En estos otros casos, nuestro hipotálamo produce hormonas endorfinas, placenteras, de anestesia, calma, tranquilidad etc… Que contribuyen a que nuestro organismo pueda operar con normalidad y no bajo amenazas.

 

Nuestro sistema inmunitario puede hacer su trabajo de manera eficiente, el riego sanguíneo sigue el modelo y ritmo óptimos, nuestros órganos operan bajo condiciones perfectas.

Y todo comienza con el detonante inicial: Los pensamientos: La llave a la bioquímica del cuerpo humano.

Ahora, ya sabes qué hay detrás de cada emoción y de por qué te sientes como te sientes en cada momento.

Ahora también sabes de qué forma y por qué pasos, un pensamiento se convierte en una toxina y afecta a tu organismo enfermándolo, o todo lo contrario: Sanándolo.

Y, como siempre que parendes algo nuevo e importante, ahora tú eres el dueñ@ de hacer los cambios oportunos, porque es tu calidad de vida y tu salud las que están en juego.

fuente.- http://periodismo-alternativo.com/  Artículo de Alquimista

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2 respuestas a ¿CÓMO SE CONVIERTEN LOS PENSAMIENTOS EN ENFERMEDAD O SALUD? y charla de Emilio Fiel – Miyo –

  1. Lily Larrea dijo:

    Me pareció excelente este articulo si tomaras conciencia de como nosotros mismos nos estamos enfermando, seria distinto. Ej. Venia tranquilamente al trabajo, de pronto veo un congestiona miento adelante y veo que están desviando el trafico el tramo por donde nos enviaron era mas largo pero en lugar de enojarme como hubiera sido años atrás reflexione y dije :”que voy hacer conoceré esta nueva ruta y me dije y por eso me hubiera enojado en otros tiempos y me sonreí.

  2. Muy agradecida, Lily, por tu compartir vivencia sanadora. ¡qué maravilla constatarlo in situ! ¿verdad? Porque imagínate que en lugar de lo que viviste, hubieras vivido lo mismo de siempre: el enojo: la adrenalina y otras inas hubieran corrido por tu torrente sanguíneo y eso conllevaría X, Y, Z… en cuanto a vivencias.que en nada se hubieran parecido a las que habrás vivido con esa “intención” de vamos a ver cómo es esta ruta, una actitud curiosa y de disfrute.

    Muchas gracias, de nuevo. Un placer.

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