RECORDATORIO para después de una “operación”

Dedicada a mi hermana del alma… más conocida como “una ardilla” en los medios digitales (por eso, la imagen)

Pensé en escribir esta entrada el domingo pues iba conduciendo y de repente se atravesó una pequeña ardilla por la carretera y se quedó medio mirando al coche y a nosotros como diciendo “eh, amigos, aquí estoy” y esta hermana del alma lo hubiera hecho de la misma manera… solo que ella con las manos en jarras… como buena hija de su madre.

Creo que fue el viernes cuando el sonido de un mensaje de whats app me saludaba por la mañana…

                “ya me han quitado la mandarina del ovario izdo” decía y añadía que estaba tranquila en la cama del hospital aunque muy cansada, como si le hubieran dado un palizón.

Yo le contestaba:

“recuerda que aunque tú hayas estado anestesiada tu cuerpo lo ha vivido todo en directo y en real así que ahora dale mimos y reconoce su dolor” ( o algo así)

Y esto que parece algo obvio, no solemos recordarlo cuando después de una intervención quirúrgica nos pasamos días y días andando como encorvados sin poder enderezar el cuerpo y con dolores (que por otra parte nadie te explica. Si a mí me hubieran explicado que los “benditos” gases eran la causa de tanto dolor… hubiera estado mucho más tranquila pero una sale del hospital sin información de lo que es probable que pase y como en mi caso la “operación” había sido por un tumor… el miedo – ahora ya lo sabemos – campa a sus anchas cada vez que el dolor me hacía retorcerme. Ya digo, los “benditos gases”.

Mientras estás en el hospital todo va como la seda…a cualquier problema llamas y enseguida aparece un ángel conformado en enfermera que te lo soluciona todo y los analgésicos te quitan el dolor así que tú tan tranquila.

Pero… y hablo de mi historia personal… después de unos días ya en casa yo seguía con dolores como si estuviera ovulando y casi no podía andar sin hacerlo doblada. ¡Hasta que me dí cuenta! O mejor dicho, hasta que un día tumbada en el sofá después de comer… el cuerpo me habló muy claramente: “oye, bonita, es que a ti te pusieron una inyección y te quedaste dormida así que no te has enterado de nada… y después te has tomado analgésicos para no sentir el dolor… pero a mí (el cuerpo) me han abierto y hecho de tó”

Claro, mi “consciente” había sido anestesiado pero… al cuerpo le habían hecho “virguerías” al revés: mejor omitirlas para que no se abran carpetas que luego hay que atender. Sin embargo, yo en ese momento lo visualicé todo porque la ginecóloga me había contado cómo lo había hecho así que lo sabía… y a medida que lo fui viendo… fui sintiendo.

Una sale de una operación, te ponen analgésicos en vena y “ni te enteras”. Sin embargo, el cuerpo parece que te dice:

“eh, tú, listilla, atiéndeme un poco y enteráte que aunque tú estuvieras dormida… yo no”

Y recuerdo que en cuanto tomé consciencia de lo que había pasado fue como si el cuerpo ya no necesitase recordarme lo que había pasado él. Una vez que aunamos fuerzas y le dí mimos el cuerpo se recuperó rápidamente.

Por otra parte, no olvidemos el período de vagotonía “imprescindible” después de la intervención.

Por eso, no es que estés mal, hermanita, es que biológicamente después de un “ataque” que normalmente vivimos bajo la anestesia pero que ha estresado todo el sistema… la biología “idea” un rato de cansancio, de agotamiento… para que el sistema se reponga, se re-pare.

Y todo vuelva poco a poco a su cauce.

Como digo, la entrada se la dedico a ella porque su intervención está reciente. Sin embargo, la he escrito como recordatorio de “consciencia” para todos aquellos que tengan que pasar por ello. No olviden que el “cuerpo” lo vive sin anestesia y se entera de tó así que luego nos lo recuerda para que tomemos nota.

Un gusto compartir el camino, viajeros.

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3 respuestas a RECORDATORIO para después de una “operación”

  1. Lily Larrea dijo:

    Me parecio excelente tu comentario nosotros aveces nos olvidamos de lo que el cuerpo pasa luego de la operacion y seguimos como si nada hasta que sentimos un llamado para tomar conciencia y llenarlo de mimos.

  2. una ardilla dijo:

    Gracias mil a las dos por llenarme de consciencia positiva y de querencia.
    Porque me habéis ayudado a deshacerme de esa “mala conciencia” que en las últimas 48 horas iba floreciendo en mí por sentirme en el estado de ‘vagancia imprescindible’.
    Y es que el ser madre trae estas cosas; cosas de nuevo heredadas.
    Muy oportunas vosotras y yo muy agradecida.

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