El Bazo es un órgano que para la medicina occidental no tiene mayor importancia, lo quitan en un plis-plas y te dicen tan ricamente que “es igual”. 

¡Será para ellos! como dice el Sabina en una canción. 

Para la forma de mirar de la energética china, el bazo es un órgano tesoro muy importante para nuestro ser porque amén de otras muchas funciones que tienen que ver con la sangre, recoge y distribuye la esencia de los alimentos. Cuando hablamos de alimentos se nos olvida que “no solo de pan vive el hombre” y así nos alimentamos de lo que comemos, sí, y también de lo que respiramos y por supuesto de lo que sentimos (¡el gran olvidado!), de lo que pensamos… Para los chinos, por ejemplo, el bazo se resiente mucho cuando hay un gran trabajo intelectual por eso para estudiantes hay que tener en cuenta la salud de este órgano.

Una servidora tiene el bazo ahora mismo muy agrandado que quiere decir que hay demasiado que “distribuir” y para ello el bazo se hace más grande con la intención de poder hacerlo. 

Hace años, durante la formación en medicina china en la Escuela Neijing, hicimos una creatividad que se llamaba “Bazo-express”: ¿se imaginan esas agencias de reparto de paquetería? Tienen que ser muy rápidas y eficientes para repartir todo lo que les llega… y en el momento adecuado y a la persona adecuada. Si por alguna circunstancia alguno de los elementos que configuran la agencia no ejerce su labor o que por ejemplo están haciendo obras en la nave donde almacenan los paquetes (lo viví hace tiempo en Madrid con una y ¡era un desastre, nadie sabía donde estaba nada) o que hay una huelga del personal laboral… las razones pueden ser miles… pues aquello se colapsa y nada llega en su momento e incluso lo que es perecedero se pudre. 

Resultado ¡un des-arte! (que nosotros llamamos desastre y que no es más que el arte brilla por su ausencia).

Pues lo mismo le pasa a nuestro órgano. Y en particular al de una servidora. 

Hay demasiado … demasiado que distribuir.

Mi primera actuación es la de visualizar que hay un equipo eficiente y voluntariamente “buen hacedor” – que no se echa para atrás a la hora del trabajo – que limpia, ordena y distribuye todo aquel cúmulo de “alimentos”, su esencia. Me tumbo, cierro los ojos y permito que hagan su trabajo ¡y se nota! Sientes que se hace un vacío, que las estanterías llenas de “paquetitos de esencia” van encontrando su camino. 

Para continuar y esto es complejo para mí… voy a hacer un “ayuno” de artículos, de blogs, de … un ratito.  En mis cuadernos de “apuntes” de todo hay material suficiente para tiempo y tiempo y además es material que ahora re-leo en artículos con otras palabras pero que ya estaba en mis notas. 

Es como que siento la necesidad de transmitir lo propio, lo integrado … para así facilitar hacer un vacío en mi ser y así poder seguir avanzando. Y en realidad lo vengo haciendo desde el principio porque no he compartido nada de otros sin al menos presentación propia. Abres el ordenador y enseguida hay miles de artículos interesantes, apropiados, mágicos, sanadores… que te parecen importantes de compartir. Y así es. Y lo seguiré haciendo. Sin embargo, y una servidora está dedicada a ello en cuerpo y alma, hay una vivencia propia de todos esos recursos que transmitimos… que siempre se queda atrás… por necesidades de guión, de tiempo… 

Pues, va siendo hora. Y como el elefante que comparto a continuación que disfruta alegre y confiado… una servidora y ustedes, claro, vivimos y tomamos conciencia de lo que va sucediendo, de las señales que el Universo nos envía a través de palabras, números, miradas … Y eso es tan vital y sanador como todo lo que vamos aprendiendo. Solo que a veces, en el aprender, en el “y eso como no lo voy a leer o como no lo voy a escuchar con lo interesante que parece”… se nos olvida vivir-lo, vivir de esa forma. Vivir desde el goce y el agradecer. Vivir desde la contemplación (que incluye “temple” en la palabra)… Se nos olvida (¿razones? ¡miles! una de las primeras … “no tenemos tiempo”). 

Un Minuto de Sabiduría: Domingo, 16 de junio de 2013  Demuestra alegría en la relación con tus amigos. Muchas veces la alegría espontánea de un saludo conquista un corazón y alivia un sufrimiento. La tristeza y el mal humor de un saludo destilan veneno en un corazón alegre. Despliega alegría y bienestar frente a las personas conocidas, y te llegarán buenos resultados de algo meritorio y bien hecho. Que tus amigos sientan el calor de tu corazón afectuoso, en la sencillez de tu saludo alegre.

Una de las cosas que he aprendido de mi cuarentena es la cantidad de obligaciones que “vivimos”. Mi mente era un continuo: “tengo que” “debería” “no debería” “tendría que…”. Y así la vida se llena de obligaciones que restan por supuesto tiempo al disfrute genuino y además la disposición alegre del disfrute. ¡Cómo vas a disfrutar si tienes que decidir las vacaciones con tu ex que siempre te intenta meter un gol (según la persona que hablaba)! Pues ya no estás en disposición, tu mente solo está a ese “problema”…y ahí el tiempo se va en un plis-plas. Amén de los entreteni-mientos que nos buscan y buscamos… Cuando uno disfruta plenamente… como el elefante… el tiempo se alarga, se expande, hace sitio a otros, hace espacio a lo que acontece y lo abraza. 

¡Una bendición!

Hace unos años, en un seminario de Humanismo Sanador de la escuela Neijing en Tian compartimos estos “SINE QUA NON” que nos promueven en esa forma de vida complaciente.

Se los comparto… Añado una puntualización al “no envidies”. Lo cambiaría por ADMIRA. Primero ya sabemos que el “no hagas algo” tu mente lo escucha como “hazlo”. Así que el “no envidies” lo escuchamos como “envidia”. ¡No trae cuenta! La envidia es el único pecado capital – de los católicos – que va en contra de uno mismo. Y esa “envidia sana” con la que a veces nos justificamos… igual. Resta.  Sin embargo, la admiración, cuando admiramos a alguien o algo, nos expande, nos ilumina. Y si ya sentimos que al admirarlo en otros… lo recibimos también en lo propio… y agradecemos que haya alguien que esté haciendo aquello que nosotros querríamos y por lo que sea no hacemos… ¡bendito sea!

Gracias, viajeros de luz. En práctica, los “sine qua non”, nos promueven en ese vivir complacido. 

LOS “SINE QUA NON”

  1. RESPETA
  2. COMPARTE
  3. SIRVE (VICIO DEL SER)
  4. NO ENVIDIES 
  5. AGRADECE LO QUE TIENES
  6. NO LE QUITES A LOS DEMÁS LO QUE ELLOS CONSIDERAN UN REGALO O UN GOZO
  7. ALÉGRATE DE LA ALEGRÍA DE LOS DEMÁS
  8. ANIMA A CUALQUIERA A REALIZAR SUS SUEÑOS
  9. CUIDA TU BOQUITA y las palabras que dices para no ofender a nada ni a nadie
  10. HAZ Y DEJA HACER 

Les comparto también 3 fotos del paseo de ayer a la verita del río. Un placer que disponemos a una mirada, a un paso… ¡si nos metemos en harina de sistema  … hasta nos vamos a Valles famosos para ver algo que tenemos al lado y… no vemos! 

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2 respuestas a LOS “SINE QUA NON” para una vida com-pla-ciente

  1. Beatriz Viglioni dijo:

    Bellas fotos y magníficas tus reflexiones, recientemente hice un viajecito personal
    como describes antes, me hizo muy bien !

  2. Gracias Beatriz. Un placer ¿verdad? sentirte en viaje y asistida. Abrazos de luz

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